Backrooms...
Sala de trabajo de Dali;
esas paredes
inquietantes
ese amarillo
no grato
me genera
atracción y
repulsa
a la vez.
Backrooms...
Los ví y noté
esa sensación,
ese deja vu,
de haber estado allí
en algún momento
de mi mente.
Backrooms...
Aquel sabido
ser
que me ha pillado
backroomeando
y no me deja
en paz
¿Me persigue o
la persigo?
Backrooms...
Es la sala
del alma
sin ventanas,
necesariamente
perturbador,
perturbadoramente
necesario.
Déjame seguir
backroomeando
a ver
qué sale.
Gabriel García
Septiembre 2026
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