lunes, 16 de noviembre de 2020

¿Acaso soy poeta?

 

Es una pregunta

pretenciosa

y vana tal vez

porque ese sustantivo

encierra

tanta historia y

tanta tinta

que

atreverme a una

asunción

puede ser una

osadía

y una quimera.

 

Poetas pueden ser

los que dan

nombre a las calles

y los que están

en Wikipedia,

aquéllos que convocan

a los eruditos

de la Academia

que fundan movimientos

y al final

en un libro de texto

se encierran.

 


Yo sólo soy un

rasga letras

un bailarín

que se junta

con los versos

y los pasea

como un cuidador

que los saca a orinar

aunque no los posea.

 

No pretendo

dictar cátedra

o sentar presencia

sólo brotar de mí

como un erial

palabras silvestres

dientes de león

que vuelen

estrofas que se

muevan al viento

y flores que nadie

cultiva

o siembra.

 

Juzgue usted

al final

si el epíteto

me queda

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